Cuando algún amigo o amiga me habla sobre sus padres, a veces me ocurre que no puedo evitar pensar en mi mamá. Pero realmente me ocurre sólo a veces, pues creo que la tengo un poco bloqueada de mis pensamientos cotidianos. Cuando pienso en ella, generalmente lo hago de manera superficial, como muy "por encima", pues pensar en su situación de manera más extensa hasta el día de hoy me provoca angustia. Quizás no sea la mejor manera de lidiar con eso, pero así me las he arreglado estos años para no desesperar por el tema y volverme loca yo también, manteniéndola un poco marginada de mis pensamientos. De alguna manera nos las arreglamos todos para sobrevivir, quizás no siempre de la mejor forma, pero al menos de alguna que nos resulte efectiva.
Dicho esto, cuando mis amigos me hablan de sus padres separados que han rehecho su vida y encontrado una nueva pareja, de repente, muy de repente, se me ocurre preguntarme si en un universo paralelo la vida de mi madre no habría podido ser simplemente así. Sé que nada se saca con los "que hubiese pasado si", la vida es lo que es y punto, pero no lo pienso con rabia ni tristeza ni como un reclamo hacia Dios/destino/Alá/como quiera llamarle. No, sólo se me ocurre, tal como se me ocurre "¿qué habría pasado si hubiese salido rubia y de ojos azules como mi papá?" o "¿qué tal sería mi vida si hubiese nacido en Islandia?" y otras boludeces.
Se me ocurre, así como quien no quiere la cosa, que la vida de mi mamá en ese universo paralelo podría haber sido más simple. Sólo enamorarse de un hombre, sin matrimonio previo de él, hijos y tanta historia complicada. Sólo enamorarse y casarse y ver como el tiempo pasa, las relaciones se desgastan, te gana el tedio y la costumbre y la rutina y eventualmente lo que los unía desaparece. Divorciarse, la hija ya está grande, puede entenderlo, y cada uno retoma su vida por otro lado.
Sé que no es tan fácil como suena, que es una realidad difícil para muchos. Pero lo mismo me lo sigo imaginando. Me la imagino con una nueva pareja, riendo, tomando café por la mañana, saliendo a trabajar. Despidiéndose de mí con un beso, porque todavía vivimos juntas sin problemas. Su pareja nueva me cae bien, es un buen tipo, la quiere, me quiere, quizás no es el hombre perfecto, no hablan de nuevos hijos o matrimonio porque ambos ya cerraron esa etapa de sus vidas y sólo buscan compañía y cariño mientras envejecen. Sólo eso, una vida menos trágica, en la que no se convierte en algo así como heroína de un drama de Shakespeare, en el que Ofelia no enloquece al creer que perdió al gran amor de su vida. Sólo una historia en la que el amor y tantas otras cosas no terminan por destruirla. Sólo un poco menos de tragedia literaria y un poco más de cotidaneidad, de monotonía.
Sólo eso, me lo imagino unos segundos, me lo permito, porque puedo, porque es un pensamiento random sobre ella que no quiero deshechar o bloquear como hago con muchos otros. Porque se me ocurrió no sé de donde y no es terrible, es sólo una idea, una opción mental entre muchas otras. La dejó vivir unos segundos, quizás un minuto, luego la escribo aquí y la deshecho mientras me tomó mi té y espero que salgan los resultados del fútbol de España. Ya no más, se fue. Suficiente pensamiento sobre mi madre por hoy.

